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La Primera Guerra Mundial sólo aplazó cuatro años, una justa que comenzaba a llenarse de héroes del deporte
La secuencia cuatrienal de los Juegos Olímpicos se interrumpió en 1916, debido a la Primera Guerra Mundial, que se suponía era ‘la guerra para terminar con todas la guerras’, en la que se vieron envueltos 28 países y que provocó la muerte de 10 millones de soldados en cuatro años.
A pesar de que Bélgica fue de las naciones que sufrieron los estragos de la guerra, las autoridades se las arreglaron para organizar y tener a tiempo los preparativos necesarios. Alemania, Austria, Bulgaria, Hungría y Turquía no fueron invitados por su responsabilidad en el conflicto bélico como parte agresora, a pesar de la objeción del Barón de Coubertin. Sin embargo, se volvió a establecer una marca de naciones y atletas participantes en los juegos con 29 y 2,668, respectivamente.
Fue en Amberes que se presenció el nacimiento de la bandera olímpica en el que los cinco círculos que se entrelazan y que simbolizan la unidad y amistad entre los seres humanos. También aquí se inició la tradición de pronunciar el juramento olímpico por parte de un atleta y de lanzar palomas al vuelo durante la ceremonia inaugural para representar y perpetuar la paz entre las naciones, acto que se retomó de la justa de Atenas 1896. El belga Victor Bion fue el primero en realizar el juramento olímpico
En lo deportivo, Finlandia desplazó a Estados Unidos en las pruebas atléticas de pista, gracias a sus dos héroes Hanne Kolehmainen y al debutante en estas justas, Paavo Nurmi, quien ganó tres preseas, dos de oro y una de plata, en el inicio de su ilustre carrera olímpica.
Otros hechos le dieron realce a la ocasión. Sudamérica ganó su primera medalla de oro, cuando Guilherme Paraense, de Brasil, ganó la prueba de tiro con pistola rápida. Por su parte, también en tiro, Willie Lee y Lloyd Spooner, de los Estados Unidos, se llevaron cuatro y cinco oros, respectivamente.
Se escribieron dos records contrastantes en cuestiones de edad. La clavadista estadounidense Aileen Riggin, de 14 años y 119 días, fue la más joven ganadora de medalla de oro, además de que era la más pequeña (1.40 metros de estatura) y la más ligera (29.5 kilogramos de peso) participante de esta justa. En el otro extremo de la vida, el tirador sueco Oscar Swahn, de 72 años, ganó plata y es el más viejo medallista olímpico en la historia.
Dos deportistas que triunfaron en suelo belga se convertirían en celebridades en el futuro. El boxeador estadounidense Eddie Eagan se impuso en la categoría de peso semicompleto del boxeo y 12 años después, en Lake Placid’32, fue campeón en bobsled y es hasta la fecha el único deportista que ha ganado medallas de oro tanto en Juegos Olímpicos de verano como de invierno.
Otra historia interesante fue la del atleta británico Philip Noel-Baker, quien ganó plata en los 1500 metros de atletismo. Se convertiría en un gran activista a favor del desarme mundial y, en 1959, sería designado merecedor del Premio Nobel de la Paz, siendo el único deportista olímpico en obtener tal reconocimiento
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