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El resurgimiento de la máxima justa y el legado de Pierre de Coubertin se convirtieron en la actualidad en la máxima expresión deportiva y social de la humanidad
Luego de sus esfuerzos por restituir la milenaria tradición helénica de establecer treguas durante las guerras para entablar competencias deportivas, el francés Pierre de Fredy, Barón de Coubertin, vio con beneplácito que los Juegos Olímpicos volvieran a su cuna, Atenas.
Los primeros juegos de la Era Moderna se celebraron en la capital griega, pese a que los problemas financieros estuvieron a punto de obligar a un cambio de sede, que hubiera favorecido a Budapest, Hungría.
También, en un principio, se planeó que la primera justa se escenificara en París, Francia, y hasta el año de 1900. Sin embargo, Atenas se ganó la nominación y se celebró el magno certamen deportivo cuatro años antes, pese a que Grecia atravesaba por grandes dificultades económicas, incluso, poco antes de la inauguración.
Por su parte, Hungría se preparaba para los festejos del milenio de la ciudad y Budapest se ofreció repetidamente como sede alterna, sin embargo, el Príncipe Constantino de Grecia instauró un comité organizador y abundaron las donaciones particulares.
Sólo 245 deportistas de 14 diferentes países compitieron en un total de 43 pruebas entre 6 y el 15 de abril.
La mayoría de los participantes eran de la nación anfitriona y los deportes en los que se compitió fueron tenis, atletismo, esgrima, halterofilia, ciclismo, lucha, tiro, natación y gimnasia.
Los torneos de cricket y futbol se tuvieron que cancelar debido a la falta de equipos participantes, mientras que las competencias de remo y yatismo no se realizaron por mal clima.
Los ganadores recibieron una medalla de plata, un certificado una corona de hojas de olivo.
A los que quedaron en segundo lugar, les dieron una mellada de bronce y una corona de laurel, mientras que a los terceros lugares, se les dio una felicitación, simplemente, y regresaron a sus casas con las manos vacías.
El primer campeón olímpico fue el estadounidense James Brendan Connolly, quien ganó la prueba de salto triple de atletismo con una distancia de 13.71 metros.
El entusiasmo del pueblo griego dio un gran impulso a los juegos que resultaron un gran éxito y su pasión se vio recompensada con la victoria del corredor local, Spiridion Louis, quien ganó sensacionalmente la agotadora y recién restituida también maratón para convertirse en el primer héroe olímpico en la historia moderna.
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