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El deporte volvió a reunir al mundo en una justa memorable, que produjo el debut del mejor Dream Team en la historia del basquetbol varonil
La justa de la Ciudad Condal resultó uno de las más memorables de la historia, además de que no se registro boicot alguno. Sudáfrica fue bienvenida de regreso a la escena olímpica y Alemania volvió a participar como una sola nación. Incluso, Afganistán se unió a la ceremonia inaugural, a pesar de no tener atletas participantes en los juegos.
Por su parte, la Unión Soviética, ya desintegrada, se quedó en el recuerdo y las repúblicas que la formaban participaron como el Equipo Unificado aunque tras los triunfos de sus atletas se entonaba el himno nacional y se izaba la bandera de la respectiva nación.
Se estableció una nueva marca de países que por lo menos ganaron una medalla, siendo la más esperada de todas la de oro conquistada por el primer Dream Team de baloncesto varonil de los Estados Unidos, integrado por estrellas profesionales de la NBA, destacándose la presencia de Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird, entre otros muchos, considerado por muchos el mejor equipo de todos los tiempos. El ‘Equipo de Ensueño’ arrasó en sus ocho partidos con promedio de 117 puntos anotados y sin pedir un solo tiempo fuera.
Por otra parte, China y Cuba fueron duramente criticados por no participar en los controles antidopaje a nivel internacional, previos a los juegos.
El competidor más exitoso en Barcelona fue el bielorruso Vitali Sherbo, quien cosechó seis medallas de oro, mientras que la Gran Bretaña tuvo razones para celebrar con los triunfos de Linford Christie en los 100 metros planos y de Rally Gunnell, en los 400 metros con vallas.
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