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Los juegos en los política y deporte tuvieron su primer gran encuentro universal, que fue eclipsado por el extraordinario talento de Jesse Owens
El Comité Olímpico Internacional tenía la preocupación de que el ascenso del nazismo al gobierno en Alemania diera al traste con la organización de los Juegos Olímpicos, sin embargo, el éxito que se vivió en la edición de la justa invernal ese mismo año dejó claro que Berlín era una sede apropiada para el certamen veraniego.
Muchos países, particularmente Estados Unidos, propusieron un boicot contra los juegos, pero realmente la única ausencia notable fue la de España, que no asistió por el estallido de la Guerra Civil.
Estos juegos aportaron a la historia el relevo del fuego con una antorcha encendida desde el Monte Olimpo y transportada por numerosos corredores hasta la sede de la justa. También fueron los primeros juegos en los que se produjo una señal de televisión –aún en fase experimental- y por lo cual se colocaron 25 pantallas en diferentes partes de la ciudad para que el público pudiera seguir las competencias. Del mismo modo, el arte cinematográfico se vio enriquecido con la realización de la primera ‘película oficial’, que fue el documental de la directora alemana Leni Riefenstahl titulado ‘Olympia’ y que en un principio se produjo como propaganda nazi, pero terminó siendo una celebración del espíritu humano.
Las competencias deportivas fueron inauguradas por el führer Adolfo Hitler y algunas delegaciones correspondieron al líder con el saludo nazi, sin embargo, la Gran Bretaña y EUA se abstuvieron.
Sin embargo, la estrella de los juegos fue el ateta de raza negra estadounidense Jesse Owens, quien echó por tierra la teoría de la superioridad de la raza aria, que Hitler intentó proclamar al tener la atención del mundo.
Owens ganó cuatro medallas de oro, siendo el primero en lograrlo en la rama varonil en unos mismos juegos: 100, 200 metros planos, relevo 4 por 100 y salto de longitud. No sólo el gran campeón maravilló con su talento sino que fue parte de una gran historia y lección de humanidad al entablar con el atleta alemán Luz Long una entrañable amistad y convivencia frente a los máximos dirigentes del nazismo.
Un drama producto del colonialismo y el clima político de la época fue la del coreano Sohn Kee-Chung, quien fue el ganador de la maratón como representante de Japón, país que en aquel entonces había invadido Corea y Chung recibió la humillación de ver izada la bandera nipona e interpretado el himno nacional de Japón en lugar del de su tierra natal.
La estadounidense Marjorie Gestring impuso un récord al ganar el oro en clavados desde el trampolín a sus 13 años de edad, siendo la mujer de menor edad en coronarse campeona olímpica en la historia. Otra niña medallista fue Inge Sorensen, de Dinamarca, quien fue medallista de bronce en los 200 metros de nado pecho los 12 años y 24 días de edad para ser el más joven medallista en la era moderna. Lo curioso, se que la ganadora de la plata en esa misma prueba, Martha Geneger, de Alemania, sólo contaba con 14 años.
El poderoso equipo alemán, patrocinado totalmente por el gobierno, quedó en el primer lugar en la tabla de medallas al lograr 33 de oro, mientras que Estados Unidos se llevó 24 y Hungría 10.
El canotaje, el basquetbol y el handball con 11 jugadores al aire libre hicieron su aparición en el programa olímpico. El deporte que por última vez apareció en la gran justa fue el polo.
Se volvió a establecer un récord de participación con 49 naciones y 3,956 deportistas.
México conquistó tres preseas de bronce, gracias al boxeador Fidel Ortiz y a los equipos de polo y baloncesto.
Debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, que se prolongó de 1939 al ’45, estos serían los últimos Juegos Olímpicos hasta 1948.
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