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Pese a los alegatos de parcialidad de sus jueces, los británicos sacaron a flote la justa olímpica. Se recordará siempre esta edición por la tragedia de Pietri
Luego de los fracasos en organización de las ediciones olímpicas de 1900 y 1904, los juegos intercalados de Atenas 1906 –no considerados como oficiales por el COI- sirvieron para mantener el espíritu olímpico hasta la justa de 1908.
Originalmente, Roma había sido elegida como la sede de los cuartos Juegos Olímpicos modernos, pero la erupción del Monte Vesubio, en 1906, hizo que el gobierno italiano destinara sus recursos a la reconstrucción de la ciudad de Nápoles y tuviera que renunciar a la organización.
Londres ‘entró al quite’ y en diez meses concluyó la construcción de un nuevo estadio, que sería el escenario principal de los juegos y que sirvió para que por primera vez en la ceremonia inaugural se realizara el desfile de países participantes detrás de sus respectivas banderas nacionales. Finalmente, se pudo establecer orden y organización para llevar a buen fin la actividad deportiva y para dar relevancia a la máxima justa.
Se compitió en más de 100 pruebas con 2,023 hombres y 44 mujeres. Pese a que el nivel deportivo se elevó, la controversia y las rivalidades nacionales dejaron un sabor amargo.
Los competidores de Estados Unidos acusaron a los jueces de la nación anfitriona de parcialidad, lo que obligó al COI a anunciar que en futuras ediciones fungirían oficiales de diversas naciones para evitar estas discusiones.
En total, se compitió en 21 deportes, incluyendo el patinaje de figura sobre hielo, que se incorporaría a los Juegos Olímpicos de Invierno hasta 1924, y entre los deportes de demostración se llevó a cabo el excéntrico polo sobre bicicleta. Fue también el debut oficial de disciplinas como los clavados y el hockey sobre césped.
Sin embargo, fue la maratón la que significó el más memorable pasaje de Londres 1908. El italiano Dorando Pietri fue el primer atleta en entrar al estadio, sin embargo, el cansancio extremo que padecía lo hizo desorientarse y comenzó la vuelta final sobre la pista en el sentido contrario. Una vez que los oficiales le hicieron ver su error, el exhausto Pietri rectificó, pero pocos metros después se desplomó totalmente agotado.
Fueron en su auxilio varios jueces, que le ayudaron a incorporarse hasta cinco veces antes de cruzar la meta, cuando parecía que sería el ganador. En segundo lugar, llegó el estadounidense Johnny Hayes, sin embargo, la delegación americana interpuso una protesta y Pietri, quien fue llevado en camilla tras su último colapso, fue descalificado por haber recibido ayuda externa para terminar la carrera y el oro fue para Hayes.
Por otra parte, el también estadounidense Ray Ewry, quien padeció poliomelitis durante su infancia, ganó los ahora descontinuados eventos de salto de longitud y altura sin impulso por tercera vez, para convertirse en la primera persona en ganar ocho medallas de oro individuales en la historia.
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