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El boicot estadunidense pone en jaque a la justa olímpica, que registró la ausencia de 65 naciones y produjo la asistencia mas baja desde 1956
Los juegos de Moscú fueron los primeros celebrados en un país bajo el régimen comunista, pero fueron golpeados por el boicot organizado por los Estados Unidos como protesta por la invasión soviética a Afganistán, movimiento político apoyado en total por 65 comités olímpicos nacionales.
Las ausencias de Japón, Alemania Federal y los estadounidenses pusieron un signo de interrogación sobre el futuro de los juegos, sin embargo, los cuestionamientos más importantes fueron sobre el nivel deportivo desplegado en la capital rusa. Sin embargo, mientras es cierto que muchos de los resultados hubieran sido diferentes con la participación de los países ausentes, la calidad de las competencias tuvo un estándar alto.
Moscú fue escenario de 36 nuevos récords mundiales, 39 europeos y 73 olímpicos. En los 100 metros planos, un dramático final fue el protagonizado entre el británico Alan Wells y el cubano Silvio Leonard, quien al final tuvo que conformarse con la plata.
Los británicos tuvieron dos éxitos dorados más en el atletismo varonil con las espectaculares confrontaciones entre Steve Ovett y Sebastian Coe en 800 y 1500 metros. Ovett superó al favorito Coe en los 800, mientras que Coe se desquitó al imponerse en la distancia más larga.
Nadia Comaneci se despidió con dos oros más en Juegos Olímpicos, mientras que México regresó con el amargo sabor de dos triunfos frustrados: En los clavados, Carlos Giron tenía la victoria en la prueba de trampolín, luego de un salto totalmente fallado por el local Alexander Portnov, quien solicitó una oportunidad más a los jueces, quienes parcialmente se la concedieron y con ello el soviético conquistó el oro. Por otra parte, el marchista Daniel Bautista estaba a dos kilómetros de refrendar su título olímpico en los 20 kilómetros, cuando fue descalificado, dejando envueltos a los aficionados en una gran desilusión.
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