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Los primeros Juegos Olímpicos disputados en el continente americano quedaron marcados por la desorganización; Estados Unidos acaparó el 80% de las medallas
La ciudad estadounidense de San Luis, Missouri, presentó los mismos problemas que París, cuatro años antes, principalmente porque el evento deportivo fue opacado por la Feria Mundial.
Los Juegos Olímpicos originalmente se habían otorgado a Chicago, sin embargo, los organizadores de la feria en San Luis, amenazaron con organizar un evento deportivo paralelo ante lo cual el Comité Olímpico Internacional y el presidente de los Estados Unidos, Thedore Roosevelt, votaron por cambiar la sede.
Y sucedió lo mismo que en la capital parisina en 1900 porque las competencias se extendieron a más de cuatro meses y medio con un público poco interesado en la justa. Incluso, el padre movimiento olímpico moderno, el Barón Pierre de Coubertin, no asistió a los primeros juegos organizados en el continente americano.
Los costos de transportación limitaron el número de participantes y países representados a menos de 700 y a 12, respectivamente. Esa fue la razón del dominio estadounidense en el cuadro de medallas y llegó a haber eventos en los que sólo compitieron atletas locales.
Los Estados Unidos casi hicieron la barrida en el atletismo, sin embargo, el irlandés Thomas Kiely se llevó la prueba combinada, que posteriormente se conocería como decatlón, sin embargo, en aquel entonces las 10 disciplinas se realizaban en un mismo día.
El gimnasta estadounidense Antón Heida ganó cinco medallas de oro y una de plata para ser el participante más exitoso, pero en Europa quedó el sentimiento de que los juegos tendrían que librar una muy dura batalla para recuperarse de otra desilusionante edición.
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