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Los juegos llegaron por primera vez al continente asiático, que significaron la consagración de Abebe Bikila y el adiós a Larissa Latynina
Tokio albergó los primeros juegos celebrados en el continente asiático y las multitudes de aficionados japoneses llenaron los escenarios para presencias las competencias, lo que compensó un gasto de más de tres mil millones de dólares en estadios y facilidades de transporte.
Por su política de segregación racial, Sudáfrica no recibiría invitación a la justa olímpica durante casi tres décadas, mientras que se prohibió la participación a Indonesia y Corea del Norte. Pese a ello, hubo 14 naciones que debutaron y se registró un récord de 93 naciones participantes.
Se agregaron al programa olímpico las disciplinas de voleibol y judo, en las cual el holandés Antonius Geesink dio una gran sorpresa al ganar al favorito e ídolo local, Akio Kaminaga, dos veces campeón mundial.
El etiope Abebe Bikila defendió exitosamente su título en la maratón, sin embargo, esta vez sí calzó tenis, pero su hazaña se hizo aún más grande porque corrió apenas seis semanas después de haber sido sometido a una operación para extirparle la apéndice.
La soviética Larissa Latynina participó en sus últimos juegos y ganó dos de oro y seis en total para elevar su marca a 18 preseas olímpicas de por vida, lo máximo conquistado por cualquier deportista en todos los tiempos.
Otro de los máximos triunfadores en Tokio fue el nadador estadounidense Don Schollander, quien se llevó cuatro metales dorados.
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